martes, 29 de marzo de 2016

SpiderWoman-NANI. El Pipa y la Piscina de Palomeras

Cuando era pequeño y cursaba la E.G.B, el primer ejercicio del curso era una redacción sobre lo que habíamos hecho durante el verano. Algunos compañeros de clase contaban lo bien que se lo habían pasado con sus papis en la playa, jugando con las olas y haciendo castillos de arena, en un bucle que terminaba cuando finalizaban sus vacaciones; otros, los que tenían casa en el pueblo, hacían lo propio, pero en su caso, sus historietas eran mucho más divertidas. Y los últimos, la gran mayoría, contábamos la cantidad de cosas que habíamos hecho en el barrio, jugando en la calle, y viviendo mil aventuras.

En mi caso,  la calle donde me crié estaba lleno de niños y niñas. Cada uno tenía de 2 a 4 hermanos, y salvo unas pocas, las familias no podían permitirse económicamente  un veraneo más allá de lo que pudiera ofrecer el barrio en la época estival, y que no eran pocas cosas. En mi barrio, entre los años 82 al 86, el gran descampado y los montículos de tierra que había enfrente de nuestra casa (geniales para deslizarte con los frisos o las tapas de las tazas de wáter que encontrábamos entre los escombros, a modo de auténticos trineos-lumpen), fueron mutando, primero, en unas zanjas geniales, una red de alcantarillado por estrenar, y unas obras que ofrecían mil posibilidades para la aventura y la exploración.

Mi redacción de uno de ésos años podría resumirse en "Este verano, hemos recorrido el barrio de Nuevas Palomeras por el alcantarillado con linternas, hemos hecho en el patio un campo de fútbol con porterías auténticas, construidas con los tablones y redes que hemos 'cogido' de las obras, y hemos organizado un mundialito con chavales de otras calles. En uno de los partidos, vimos a mi madre hacer la Spiderwoman... ah! y nos  hemos bañado en la piscina de moratalaz..."

Os voy a contar, primero, que es éso de que una madre haga la "Spiderwoman"...

Puedo decir orgullosamente que mi madre, la Nani, era la salvación de mucha gente en mi barrio:



- "Nani, le cortas el pelo a Joselito?"
(mi madre no era peluquera, pero hizo un curso "de necesidad" con las cabezas de sus tres hijos -especialmente grandes, sobre todo la del más pequeño -)




-  "Mama! me puedo ir a la piscina?"
- "¡Pero qué piscina ni que piscinaaah!!?"
- " Es que va la Nani, y se lleva a todo el barrio..."
- "Ah, bueno, si es con la Nani..."



Y, entre apaños de costura, sacar el cubo lleno de agua para refrescar a todos los críos del barrio tras un partido de tres horas  desde las 15 hasta las 18 hs de cualquier día de agosto..., su superhit (repetido en no pocas ocasiones):

-"Nani, que nos hemos dejao las llaves dentro de casa, ¿podrías saltar desde la ventana del vecino de al lado?"

Y ahí, era cuando mi madre se ponía el maillot de spiderwoman y pasaba de una terraza a otra, deslizándose por  un pequeño bordillo de no más de 15 centímetros de ancho.

Por lo general, eran pisos no más altos que un primero, pero en ésa ocasión, los caprichos del destino eligieron a una pareja de septuagenarios, que vivían en el cuarto, y mi madre, conmovida por la avanzada edad de los vecinos (y porque se habían dejado la olla puesta), se vino arriba (y tan arriba, ya que no había más pisos) y se lanzó a ejecutar su enésima buena acción del día.

Imaginaos el escenario...

Partidazo. Empate a siete.  Penalti en contra de la portería  que defendía Paquito "el Cebolla", autor de grandes paradones, cantadas, y palomitas-fantasma, hoy en día conductor del 143. Raúl "El Zapa" (actualmente regenta un mesón-taberna en un pueblo de Ávila y le va del copón) se dispone a lanzar la pena máxima.

Coge carrerilla, y pega un patadón al balón con intención de darle al "muñeco", objetivo que cumple con creces, ya que el esférico impacta de lleno en las fauces del guardameta, dejándole K.O. durante unos segundos. En el rebote, se forma una melé que hace que el balón se pasee por la línea de gol, que Javi "El Pachu" (pensionista) saca in extremis (lo curioso de éste mote, mutación de "El Espachurrao"  es que se lo puso su propio padre).

Y cuando los acontecimientos de la recta final del encuentro indicaban que éste iba a terminar en tangana, de repente, una de las niñas que jugaban en los columpios, y que estaba en lo alto del tobogán dispuesta a deslizarse, grita "Miraaad!!! que hay una persona colgada de una terraza del cuarto!!". Y de repente, el silencio se apoderó de todo el patio, hasta que alguien dijo "¡pero si es la Nani, que está pasando de una terraza a otra!" .  Y durante los segundos que duró la gesta nadie dijo nada, hasta que por fin, vimos sus pantorrillas colgar de la terraza contigua,  con la mitad del cuerpo ya dentro de su objetivo, y fue entonces cuando los aplausos, vítores y gritos de algazara se oyeron desde la Avenida de la Albufera hasta la carretera de Valencia ...  del  Alto del Arenal, al barrio de los Álamos.

A día de hoy, me pregunto qué habría pasado si mi madre se hubiera defenestrado, y en ése instante y durante un segundo, me deja de funcionar el cuerpo humano.

 
La Gran Nani en 1975 en la única foto que tengo digitalizada. A la izquierda mi hermano Franchu (otro grande), y a la derecha el que te cuen.

En todo caso, nuestro entretenimiento "estrella" (aunque sólo nos lo podíamos permitir una vez cada dos semanas, como mucho), era la piscina de Moratalaz (que era la que más cerca nos pillaba, ya que sólo teníamos que cruzar la "pista-Valencia" y andar un Kilómetro y medio).  En ésa piscina viví alguno de los mejores veranos de mi infancia. En la adolescencia, empezamos a colarnos por la valla que había entre el polideportivo y el merendero, y a partir de los años noventa, lo hacíamos por la noche o de madrugada, en lo que significaba el epílogo a una gran noche de jarana.

Y es aquí donde aparece otro de los múltiples actores que ha formado parte de mi vida: El Pipa.
 
El Pipa, el día de autos, fue a visitar a mi abuela, la señora Carmen, que se solía poner hasta el culo de fanta-naranja en el Palomeras Rock mientra escuchaba rockandroles con alegría.
En los años noventa mi compadre "El Pipa" y yo organizábamos, junto a otros amigos, el festival “Palomeras Rock”, fregao del que ya os he hablao en el post anterior.


Cuando terminaba el evento y habíamos conseguido pagar a los artistas y proveedores, jactándonos de nuestro triunfo,  teníamos como costumbre (costumbre que se convirtió en un rito) colarnos, una vez avanzada la madrugada, en la piscina de Moratalaz y hacernos unos anchos en pelota picada.

Quiso el destino de ese año (sería el dos mil y poco), que cambiásemos de instalaciones, yendo en ésa ocasión a la piscina de Palomeras, así que nos presentamos en frente del portalón de carga/descarga de dicho recinto y el Pipa, en su faceta más acrobática, se saltó la verja en cuestión de segundos.
Supongo que para redundar la seguridad de la finca, habían soldado una plancha metálica de forma que hacía la valla más alta. Comprobé que era una soldadura bastante cutre en cuanto subí, me descolgué confiando todo mi peso en dicha placa, y ¡Katacrok! :   merendola de hormigón.

Seguramente el estruendo formado por el galletón que me di despertó al guardia de seguridad, ya que vimos moverse la luz de una linterna, lo que nos empujó a amochambrarnos en el hueco que había entre los matorrales que rodeaban la finca y el muro de la valla que daba a la calle.

Al cabo de unos pocos, pero larguísimos minutos en los que no ocurrió nada, nos entraron ganas de mear, así que procedimos a bajarnos los pantalones y los calzoncillos sin asomar por el arbusto que nos servía de escondite y así, en cuclillas, iniciamos una micción inverosímil que tuvo como cénit la gran colocada de marrón. Imaginaos la postal:

Primero vemos la luz que “escaneaba” toda la línea de aligustres y se detiene en nuestra zona por lo que, de forma instintiva, cambiamos nuestra posición, situándonos paralelamente entre el arbusto y la valla. Para que os hagáis una idea, como no nos había dado tiempo a subirnos los calzoncillos, tenía “el frontón” (el perineo) del Pipa a apenas unos centímetros de mi nariz, y su ojete, a otros pocos de mis gafas.

Cuando vi iluminado todo el caminillo de arbustos, incluyendo la espalda de mi compadre, supe que nos habían colocado, al igual que adiviné que lo primero que vio el empleado de seguridad fueron nuestras nalgas dándole las buenas noches.

Lo siguiente fue escuchar el agudo pitido de un silbato, y entonces supimos que estábamos expulsados del terreno de juego. Nos incorporamos, manos arriba, y con los gayumbos por los tobillos y nuestros cipotes mirando al césped, tímidos y respetuosos ante la autoridad, le dije:

“La versión corta es que mi amigo y yo, que nos llevamos muy bien, nos estamos dando por el culo. Si quieres te cuento la versión larga”…


domingo, 6 de marzo de 2016

A Luis Clemente, EL TUTI.

EN LOS ULTIMOS AÑOS,
CON LA CAÍDA DE LAS PRIMERAS HOJAS DEL OTOÑO
TE MARCHABAS.


EN TU AUSENCIA, SE TE EXTRAÑABA
Y MIS DÍAS TOMABAN UN TONO GRIS QUE COBRABAN LUZ CON TU RECUERDO.
Y A TU VUELTA …. LA VIDA.


ESA VIDA QUE TE SOBRABA Y REPARTISTE A CADA UN@ DE NOSOTR@S

ESA VIDA QUE PINTABA, CON EL COLOR DE LAS ESTRELLAS,
LOS MOMENTOS DE TRISTEZA
LAS TARDES DE DOMINGO
LAS MAÑANAS DE TORMENTA.


CON TU MIRADA ME ABRAZASTE
CON TU VOZ ME DESPERTASTE DE MIS PESADILLAS
Y, ANTES DE IRTE, TE DEJASTE ROBAR UN CACHO DE TI.

AHORA, FUISTE TÚ LA PRIMERA HOJA DEL OTOÑO,

PERO NO LA QUE CAE AL SUELO PARA FUNDIRSE EN EL OLVIDO.

VUELA PUES, AMIGO
VUELA PUES, HERMANO.

Y DEJA ESA ESTELA DE HUMOR, ALEGRÍA, Y ESAS BUENAS VIBRACIONES
QUE NOS HICIERON MÁS VIVOS Y PINTARON NUESTROS DÍAS CON LOS COLORES MÁS BONITOS


Esto fue lo que escribí para la "Gala de Las Tres M", gala que, por otra parte, sirve para homenajear a una de las personas más importantes de mi vida y con la que tuve la suerte de compartir muchos buenos momentos, El Tuti (o "El Camarada Clemente", como le llaman alguno de sus grandes amigos y que, como yo, seguimos echándole de menos)

Justo el día en que se celebró esa primera gala me encontraba con los gemelos, Carmelo y el Chuki en Berlín y no pudimos asistir, por lo que fue el Chikitín quien leyó las palabras que escribí para la ocasión.





Mientras el Txikitín recitaba en la Gala del Tuti, nosotros le rendíamos un particular homenaje en un lupanar Berlinense (en la foto, el Chuki, Jesús, robertez y Carmaicol)



  

Recuerdo perfectamente la primera vez que hablé con el Tuti.

Sería 1996 o 97, y nos encontrábamos en la reunión de organización del Palomeras Rock de aquel año. En la edición anterior, a pesar de que los KojónPrieto y los Huajolotes habían puesto patas arriba el Parque del Toro, lugar donde se celebraba, el hostiazo económico había sido importante debido a que se gripó el sistema que alimentaba eléctricamente a los serpentines de cerveza; y de la venta de birra dependía el 80% de la inversión del festival.

Asina que quedamos en el "Parque de Las Tetas"  los pocos  a los que todavía nos quedaban ganas de seguir liándola, para buscar grupos que tocasen por la feis, y conseguir a alguien que nos alquilara el sonido por poca cifra. Allí nos juntamos El Pankorbo, El Lupos, El Pipa, mi vecino "Little John", El Rana.... y el Tuti.

 "Joder, aquí nadie se llama por el nombre que le pusieron sus padres".. pensaba.., pero el Tuti se me presentó  mientras me dictaba su número de teléfono: "Me llamo Luisss" (tenía ésa peculiaridad que hacía que las palabras que terminaban en "s" las silbaba, como si fuese una cobra).

Aquel Palomeras que hicimos fue todo un triunfo (El propio Tuti convenció a los Psilicon Flesh -uno de los grupos más originales que ha dado nuestra historia del rock, precursores en España de lo que se acabó llamando "new metal", aunque ellos lo hicieran 5 años antes de que el iluminado de turno acuñase ése término-, o incluso llevándolo al reggae o al rollo Beatle), pero ése "Palomeras Rock" también significó para mí la conexión definitiva con los que serían, a la postre, mis grandes amigos del Pueblo de Vallekas, y por los que entre otras (no muchas) razones más me vine a vivir aquí, hace 16 años (no supe que llevaba tanto tiempo viviendo en el pueblo hasta que se me petó la lavadora y los del seguro me recordaron que la Lavadora se jode JUSTO al día siguiente al que ellos te cubren la avería).

Desde aquel entonces me perlé de que aquí  apenas a nadie se le llamaba por su nombre. 

A los anteriormente citados Pankorbo, Lupos, Pipa ... (el Rana era de Pablo Neruda, la calle en la que me crié y crecí hasta las 25 castañas), conocí al Punkarrín, al Pepino, a La Pollina, y más adelante, al Ñoski, al Indio,  al Cirigüiti, al Rey León, al Pelorroto, al Chuki, y al inigualable "Chikitín". Entre la primera hornada de personajes, también se hallaba El Robertito. Pero resulta que no se llama Roberto, sino Jesús.

Desde entonces, fueron muchos Palomeras Rock, muchas fiestas compartidas (especialmente las del Kontracorriente) y un millón de risas. El Tuti tenía un humor muy especial y muchas virtudes, tanto emocionales (te cazaba a la primera si te veía con un mal día, o estabas pasando una mala racha, con una capacidad enorme de cuidarte cuando lo necesitabas:  Cuando me sacaron el fistulámen del ojete, El Tuti fue el primero en aparecer. Me estaba esperando en la sala con una bandeja de medio kilo de pasteles, a modo de regalo de bienvenida a mi renacido orto), como otras virtudes artísticas (manejaba los malabares, especialmente el diávolo, de manera, a veces, sobrenatural).

Él siempre estaba en todos los fregaos, pero nunca le gustaba dárselas de protagonista, y por lo general se mantenía en un segundo plano mientras otros hacían el freak, y es que la humildad era otra de sus numerosas virtudes.




Tuti, Chuky, Robertez & Pelorroto. Kalimocho y chistes antes de la actuación de los Motociclón en el descampao  vallado perteneciente a la finca del "Más Música" de Ávila. Veranillo de 2005




Especialmente en  los últimos años, estuvimos muy juntos y compartimos muchas vivencias, como la baza que nos fuimos a Bilbao de carnaval, disfrazaos de los anormales protagonistas  del clásico de Stanley Kubrick, "La Naranja Mecánica" ....


... En aquel año (ponle 2004 - 2005), nos encontrábamos en los inicios del grupo conocido como Motociclón. Como todo el mundo sabe, los mejores años de cualquier grupo musical son los primeros, los que recogen la verdadera esencia, y en nuestro caso, la época en la que dimos conciertos grandiosos en sitios infames (y viceversa), el caso era tocar, y ponerlo todo patas arriba. Y eso fue lo que hicimos en el  añorado y entrañable antro heavy-rocker  "Rock On" de Alcalá de Henares el viernes anterior a mi excursión bilbotarra con mi amigo Tuti.

Ése fue nuestro primer concierto con el grupo del Gorila (personaje que también merece, al menos, un capítulo en este "libro"), Los Fuckland, atronador y acojonante powertrío de grindcore-rocking-rocka. Supimos que terminaron su actuación cuando, de repente, el Gorila lanzó su guitarra contra la batería, y salió espantao hacia la calle, en tanga de leopardo. Cuando salimos a la puerta del local (era pleno febrero y haría entre -2 y 5 Cº), observamos con perplejidad como el efecto del  contraste de la temperatura hizo que saliese una nube de vapor por las greñas y el ojete del singular frontman.

De nuestro concierto sólo me acuerdo del final, cuando me cogieron los 4 zumbaos de la primera fila y me lanzaron, como si fuese un monigote, hacia la batería, y en cuya caída me llevé el plato-raider con la cara, y se me clavaron alguno de los múltiples hierrecillos que sobresalen de cualquier batería en riñones, piernas y espalda. Del resto, ya os digo, no me acuerdo, por lo que seguro que estuvo de puta madre.

El mocarral de aquella noche tuvo que adquirir unas dimensiones extraordinarias, ya que lo siguiente que recuerdo es, (ya dentro de la furgo del Tuti, junto al Chuki,  de camino a Bilbao) cuando paramos en un pueblo de la sierra (no sé si sería Bustarviejo u otro pueblo de la zona del Lozoya) a buscar a Tania (amiga de la cuadrilla del Kontracorriente) y  al Pichín (otro personaje sin par) . Nada más encontrarnos, nos invitaron a que les acompañásemos al "súper" del pueblo..

- "Vamos a comprar"
- "¿Viandas para el camino?" pregunté.
-"No. vamos a pillar papel higiénico"..

Lo que no sabía era que, lo de la compra del papel higiénico era un señuelo para que, mientras la dependienta lo acercaba al lector del código de barras, el Pichín, con una destreza encomiable, se agenciaba un pack de 24 latas de cerveza "Sholtz", llevándoselas con el empeine interior del pinrel por debajo de la mismísima caja registradora.

El trayecto a Amorebieta (localidad Vizcaína dónde el Chuky y el Tuti tenían unas amigas a las que llamaban "las primas") duró lo que tardamos en pimplarnos todas las Sholtzs de promoción. Una vez allí, nos pintamos, disfrazamos, nos jarreamos y enhebramos al casco antiguo de Bilbao, donde nos pegamos una jaia como si no hubiera un mañana. Pero llegó un momento en el que mi cuerpo me dijo algo asina como "Llevas de juerga sin parar desde el puto viernes, cabrón,  dándome una paliza que no merezco. Hasta aquí hemos llegao". 

Y entonces  le dije al Tuti "no puedor. Me voy a sobar" ...

- "no pasa nada, compadre, te acompaño a la furgo, y luego me vuelvo con las primas y la parroquia para seguir de mambo", me respondió.

Y eso fue lo que hizo, aunque, más que acompañarme me llevó, literalmente, hasta acostarme en los asientos traseros y taparme con un saco de dormir.

Pero tras un rato (no sé si algunas horas, aunque ya estaba amaneciendo), me desperté con unos sudores fríos y un mal rollo en el cuerpo humano que me dije "Me voy a dormir a mi puta casa. Mañana ya hablo con éstos". Total, que salgo de la furgoneta, y sin andar más de 100 metros, me cruzo con un taxi, al que paro:

- " Hola buenas noches" le digo al taxista, mientras me subo y me acoplo de mala manera en la parte de atrás.
- "Kaixo!, ¿dónde vamos, pues?" me contesta, mientras arranca y empieza a avanzar..
-" ¿Me puede llevar a la Calle Sierra Gorda, por favor? es que me he quedao dormido  en la furgoneta de un colega y prefiero dormir en casa...."
- "Vaamos...."

Pero a los pocos segundos,  el chófer reacciona, y me pregunta..

- "Ostias, perdona, pero eso de 'Sierra Gorda', dónde queda pues?, esa calle no es de por aquí.."
- "Ya. Es que es de Vallekas" Le Dije. "Ya sé que pilla un poco lejos, pero, ¿qué me puede costar?, ¿20 o 30 Leuros?
- "¿20 o 30? Pero tú sabes dónde estás, txabalote!!??"
- "Sí, en Alcalá de Henares. Hombre, no pilla al lao, pero bueno, se podría tirar el rollo, jefe...."

- "¡Ahí va Dios!, Alcalá de Henares dice!!! JAJAJAJA!!  esto es BILBAO!!"  dice el buen hombre, mientras para el taxímetro.

Entonces comprobé la jugarreta que me había hecho mi cerebro. El sueño letal que tuve en la furgo me trasladó al momento en el que justo empecé  a perder el recuerdo tras la jarana post-conciertil en Alcalá, y eliminó todo lo que sucedió después, hasta el momento en el que el absorto taxista me recordó que estaba en Bilbo.

- "Ya decía yo que usted no tiene acento alcalaíno"... "Algo no me cuadraba"...
-  "JEJEJEHEH No te preocupes chaval,  que currando en el taxi, y a estas horas, peores me he encontrao", "¿qué? ¿damos la vuelta a la manzana y  te devuelvo a la furgoneta de tu amigo, pues?"

....  En ésos momentos, empecé a conectarlo todo, y, más tranquilo (sobre todo cuando comprobé  que el furgón seguía abierto), volví a continuar con mi sueño, en el lugar dónde el Tuti me había dejado un rato antes.


    






Ahora os dejo con la versión del clásico de los años 30 "Baby please don't go" que me hice a mi brondi, adaptando la letra para homenajear a mi amigo, el camarada Clemente en la última Glala de las tres M.
Este ha sido, sin lugar a dudas, el momento más difícil al que me he enfrentado encima de un escenario. 
Va por tí, compadre.
ah!! Gracias a Periko por el video, y a la gente del Kontracorriente y la AAVV de la Unión por dejarme actuar en la gala. Y al publico por acompañarme tan bien en una canción tan desnuda




sábado, 5 de marzo de 2016

a Jorge Garzón

Ayer se fue Jorge Garzón.


Cuando llegué con mis amigos ( y sin embargo hermanos - ¿o era al reves?-) Jesus y Carlos (a.k.a Halford) al hall del tanatorio donde informan de cómo quedan repartidos los fallecidos del día en las diferentes salas de duelo, y ví su nombre en la pantalla, se me congeló la sangre. 

Y noté como un pedazo de mi infancia se moría junto a él.


Unas horas antes, en una conversación telefónica con la Nani, mi madre, ésta me contaba la importancia de la etapa infantil, que, según ella, es la más importante de nuestra vida, ya que es la que realmente nos empieza a definir como personas.
Yo tuve la suerte de tener una infancia maravillosa, y ahora, mientras recuerdo alguno de los momentos vividos junto a Jorge, éstos, habitualmente llenos de color, se tornan grises.



Y mientras surgen mil preguntas sin respuesta, le homenajearé con cada acto del día, recordando la bondad de una persona que, cuando te hablaba, te abrazaba.




 Un beso.

domingo, 14 de febrero de 2016

LOS TXUMINOS IMBERBES .. y un poco de mí. (PARTE II)





Una muy buena amiga mía decía que "la calidad de los amigos de una persona definen bastante a ésa persona", y creo que tiene mucha razón. A los dos años de conocernos, empezaron aparecer personajes por Vallekas, Cuevas del Valle, o donde hubiera jarana. Vaya gente! En esos tiempos conocí al Jozelu, al Agustín, que durante nuestras primeras visitas a jerez nos estuvo dando cobijo en su kerfo, ya que era el único que se había independizado, La Esme, La Pucha, La Inma, o el  Izaak, que sería durante unos años,  segundo guitarrista.

Y también,  algunos años después, amigos esenciales como El Lema, Demenzia, el Riki, Manué Latas, el Diego, Kiko-Gol .... Ales el Checo..! Josep o el Canario!! Qué grande, no se le entendía al hablar y contaba los chistes a toda velocidad... joder, hay tantos...

Volviendo al Izaak, éste era un person especial. Siempre tenía una buena historia que contar para que te partieras el culo y era, estéticamente, el más punki de la crew, con sus tachuelas, botas, esposas y todo tipo de "cubertería" colgante, y cresta ocasional. Era el que tenía más cifras, ya que tenía un currazo en un laboratorio donde hacían medicamentos para animales (o algo así), por lo que tenía acceso a todo tipo de pastillámenes, que en algunos casos, compartía con los colegas con alegría.  Incluso fue "seleccionado" como dealer oficial del "Serie Z", donde acabó chinao: "Mira que tengo de tó, pero los cabrone de los Janoi Rock me han hesho ir al políngano a pillarles caballo, pisha", me contaba, mientras repartía psirocibes por doquier. Al final, tuvo que enhebrar a otra ciudad, porque un punki con tachuelas, unas esposas colgando, y una cresta naranja, era un canteo que fuese de un lao a otro conduciendo un bmw. "como me paren un día de estos, me cortan to er rollo, pisha"
En los años 90-2000 y pico, había, muy cerca del "wagon", en el barrio donde yo hice la EGB, un restaurante Chino que tenía una mesa grande en un "reservao" (separada con una cortina del resto de las mesas del salón) y donde te dejaban fumar petas.

- "Se pueden sental pol aquí....",
- "Perdón, pero podríais acoplarnos en la mesa de Los Porros"?
-"ah, la de los polos, pol aquí detlás"

Poder comerte unos rollitos y un pollo de ésos de los restaurantes chinos junto a un palé de tercios del mahou a un módico precio, y encima poder fumarte unos petas a gusto era extraordinario.
Pues ahí andábamos una tarde, unas 12 personas, entre los Txuminos y  lxs amigxs, en el puto paraíso. 
En un momento dado, salí  a hacer una llamada al teléfono público del restaurante, y cuando regresé, todos tenían el careto cambiao, los ojos como los de cualquier personaje de Ibáñez (el de mortadelo) y pardiéndose la polla de todo. Por lo visto, el Izaak, había estado repartiendo "golosinas" en la sobremesa.

El Izaak, en ésa época, me llamaba con cierta regularidad, para ver que tal estábamos los vallekanos e invitarnos al camping del Caños de Meca.  Hace muchos años que no le veo, y la verdad es que le echo mucho de menos. Espero volver a verle pronto.

Sería en ésa época cuando conocí a otros de los personajes imprescindibles y a la postre el bajista definitivo de los Txuminos, el gran Félix Krock, que tocaba en un grupo de rock existencial muy del rollo de aquella época,  los noventa, entre grunge y lo que vienen a ser los indies de ahora. Pero si los indies de nuestros días, por lo general, y con todos los respetos lo digo, suelen ser unos tristes, con los Desfase Krock te rompías el rabo. Y si los Txuminos han tenido que cumplir 20 años como grupo y sacar un libro para conseguir tocar en el Kontracorriente, los Desfase Krock lo hicieron al poco tiempo de conocer al Félix. Aún no me lo explico.

Desde entonces, el Félix no se ha perdido ni una. Un tío tranquilo, con un humor muy inteligente, peculiar. Si con el Muelle me he reído mucho haciendo cosas (básicamente el mongol), Con Félix Krock, en un escenario, digamos, "más tertuliano", me he descojonao .  Félix tiene una cultura musical excelsa, y aunque le conocí tocando otros rollos, como he dicho, era cuestión de tiempo que culminase su carrera como bajista definitivo en los Txuminos.

Una baza nos coló en el bodorrio de su hermano. Ya íbamos "a gusto", ya que no habíamos parado de pimplar cubatas desde nuestra quedada al mediodía en "La Moderna", que, de no ser porque sirven Cruzcampo infame, sería  la mejor taberna del mundo, por si no lo sabéis. Como en casi toda Andalucía te endiñan Cruzcampo, pues eso genera que uno le acabe dándole a los pelotazos antes de lo normal, así que en cuanto el Pito se pidió un ron-limón, yo empecé a endiñarle al DYC. Y desde las dos de la tarde, estuvimos de chistes y cubalibres hasta que aparecimos en la boda del plaso del Dr. Krock, ya de noche. Me lo pasé del carajo bailando con las señoras.

Al último Txumino que conocí fue al Bravo. Primero me asemó por teléfono:  "Soy yo. Er BRAVO!", se presentó, con una voz muy graciosa, como si se fuera a arrancar a contar un chiste. El Bravo controla un mazo de música y es bastante fan de todo el rollo de los 60 y los 70, desde la psicodelia al hardrock. Y aunque eso parezca que esté en las antípodas de la música de los Txuminos imberbes, creo encaja de puta madre. A partir de su incursión, éstos empezaron a sonar bien, y a dar buenos conciertos, alguno de ellos memorables.


Estábamos ya en el ocaso de los noventa, los años dosmil se acercaban. 

Si los ochenta significaron para mí el descubrimiento de la mejor música del mundo, el heavy metal, los noventa consiguieron que decidiera subirme a un escenario y, entre otras mil cosas, valorar la amistad en la más amplia de sus magnitudes.

Pero los años venideros, los dosmiles, me enseñarían todo lo grande que puede llegar a ser el rock. En ésos años tuve a unos compañeros de viaje muy especiales, los  RIP KC, con los que empecé a dibujar las viñetas de mi historia dentro del rock and roll, viñetas que ellos mismos me ayudaron a colorear. Muchas de ésas historietas (y de las que intentaré hablar más adelante) fueron trazadas junto a los Txuminos Imberbes. 

Porque Los Txuminos son capaces de hacer que los 620 kilómetros que separan Jerez de Vallekas se pudieran hacer tomando el metro y recorriendo sólo un par de paradas; una especie de magia que les hace aparecer cuando les necesitas,  que te engancha, te abraza y te cuida para siempre.

miércoles, 27 de enero de 2016

LOS TXUMINOS IMBERBES .. y un poco de mí. (PARTE I)



Hay gente cuyo sentido de la vida es hacer felices a otras personas, aunque sea durante un rato. Están los artistas, las animadoras infantiles, humoristas... los payasos... y,  para mí, y por encima de todos ellos, están los Txuminos Imberbes.



El penúltimo chascarrillo con los Txuminos fue en un escenario tan poco rockanrolero como es el de la sala de duelos de un tanatorio. Juan, alguien muy cercano, (compañero sentimental de mi madre durante 25 años) había fallecido. Justo ésa noche tocaban los Txuminos con los Aulladores en el Jimmy Jazz, icono punki de mi barrio, Vallekas.

yo me encontraba en ése estado en el que simplemente estás por estar, después de pasar bastantes horas haciendo flashbacks mentales de las historias vividas con el compañero que se fue. Y, sentado en un banco enfrente de la puerta de la sala, me hallaba hablando de cosas sin importancia con algún familiar o vecino, o simplemente dejando pasar el tiempo, cuando de repente, al final de ése pasillo de 200 metros que daba acceso al mortuorio, ataviados con sus chupas de cuero, sus pantacas-pitillo y sus "happy-Luck", como si la portada Ramoniana del "Too Tough to die" cobrase vida, aparecieron los cinco Txuminos con la Juani (tour manager para la ocasión).

Habían venido para consolar a la Nani, mi madre, y fue entonces cuando mis lágrimas cambiaron el sabor de la amargura, tornándose dulces de emoción; lágrimas entrañables que definen, de alguna forma, el orgullo de tener una relación que trasciende a lo amistoso, incluso a lo familiar.

No en vano, y para que os hagáis una idea, el Pitonio, mantiene una relación epistolar con mi madre. Cuando ella recibió la última carta, a pocas semanas de la muerte de Juan, me llamó emocionada, y, entre lágrimas y carcajadas, intentó leerme un par de folios cuyo contenido literario, no tiene desperdicio:

"...Creo que nunca te he agradecido la hospitalidad que has tenido con nosotros durante tantos años, tanto conmigo como con todos ésos amigos que te colocábamos en tu hogar (ésas personas que viven de trabajos ocasionales, subsidios y a los que apenas se les entiende cuando hablan) ..."
"...Recuerdo una de las primeras veces que estuve en tu palacete de Pablo Neruda. Me estaba duchando, y en ésas que apareció Roberto y alivió su vientre mientras yo estaba bajo el agua. En ése momento descubrí la confianza que dabais a los invitados. Cuando dos personas comparten el acto de cagar y ducharte en pocos metros cuadrados es que perteneces a su círculo íntimo...."

"Llevo año y medio viviendo en una "mansión". Imagínate, puedo mear y abrir la nevera sin mover los pies. cómo me dijo la casera el día que me alquiló éste cuchitril, es 'un hogar coqueto y funcional', pero estoy muy contento. cuando hago limpieza general tardo 5 minutos en dejar impecable este agujero debido a su reducido tamaño. Son todo ventajas"

"... acabo de darme cuenta que voy por la segunda hoja y ni siquiera me he presentado, quizás todavía te estés preguntando quien 'cojones' te está escribiendo. Soy Pitonio (metro y medio, narices gordas)..."


Conocí al Pito en Cuevas del Valle, bonito pueblo ubicado en la sierra de Gredos abulense. Carlos "El Jerezano", amigo de la cuadrilla de allí, se había traído a su amigo "el punki". Justo veníamos de patearnos durante tres días, todo el puto circo de Gredos y andaba tan follao como sediento de botellines, así que me quedé un rato con Carlos y el que, a la postre sería, uno de los mejores amigos y personajes más grandes que he tenido la ocasión de conocer.

El Pito me resultó entrañable a primera vista; bajito, ojos grandes y redondos,  unas cejas que acompañan el ritmo de su conversación, una porra contundente y un tanto "milikiana", y una sonrisa infinita;  eterna. Para todo ello se requiere de una gran cabeza, de la cual dispone. Lo que no logro entender es cómo un corazón tan grande puede entrar en ése cuerpecín de arroba y media. El nabo (todavía era pronto) no llegué a testearlo, pero a los pocos años supe de la eficacia de sus lefadas, y a cuyo primer hijo le puso mi nombre.

En todo caso, el día en que nos conocimos, no sé si vinieron antes las birras o las presentaciones, pero al poco rato, ya coincidíamos en lo grandes que eran los Ramones y en cómo molaban La Polla Records antes de  quitarse el "apellido" y meterse al Hard-Rock.
No sé si ése año (sería 1994) o el siguiente, conocí a los hermanos. También en Cuevas del Valle. Eran como zipi y zape, pero punkis. Quizá se corrió la voz de que en Cuevas te la podías agarrar bien gorda a un módico precio y encima era un pueblo bonito de cojones, y donde deambulaban curiosos personajes (para definirles tendría que hacer una especie de glosario que ahora  no voy a hacer, ya que  Los Txuminos me avisaron para escribir esto hace 8 meses, y el Pito ya me ha dao el tocal porque por lo visto en tres días tienen que llevar los textos de este libro a la imprenta) ; No sé. El caso es que en el verano de aquel año, conocí a dos personas que, a la postre serían muy importantes en mi vida, especialmente el Muelle, con el que desde entonces, rara es la semana que no hablemos por teléfono para hablar siempre, de cosas muy importantes.

Tengo que decir que fue el Rubio, Juanma, el que me llamó más la atención. Tenía pintas de sicobilly y una camiseta de Demented A.G. Una sonrisa continua, siempre presente. Unos ojos azules claros por el centro y de color rosado el resto, debido a que fumaba canutos como si no hubiera un mañana, y no hablaba; solía contestar con  monosílabos, "jim" (afirmación), "ein?" (duda) -Decir que "no" a algo es algo que siempre les ha costado a todos bastante-. Recuerdo que, a los dos años de este primer encuentro (sus excursiones a Cuevas y Vallekas se convirtieron en una sana costumbre en los años siguientes) una baza el Rubio dijo algo así como "Quiero un quinto, pisha" y hubo bastante guasa con éso "Ostias!! que el Rubio ha dicho 4 palabras!!! seguidas!!!

El Muelle, en cambio, era de diálogo vivo. Siempre tenía un chascarrillo que contar, y una especie de magnetismo que es como si te dieran ganas de abrazarle. Físicamente no se parece nada a su plas. Si aquel tenía los ojos coloraos del fumeque, al Muelle, con la moca,  se le solían caer los párpados a mitad de la noche, pero así te podía aguantar hasta bien entrada la tarde del día siguiente. Incontables han sido los mocarrales de calidad que me he pillao con el Muelle. Largos, buenos, y siempre de risas. Nada de trufas chungas ni de pedos existenciales. Daba igual que estuviéramos en Vallekas, en Cuevas, Jerez, Cáceres o Ponferrada, donde coincidimos en unos cuantos "Freaklands" (el mejor festival del mundo). Y mirad que Ponferrada está a tomar por el orto, pero estos siempre hacían ganas, se pegaban miles de kilómetros para estar con sus amigos en cualquier sarao fuera un festi, o simplemente porque hacía tiempo que no lo hacían. Me acuerdo que los años del Freakland, se hacían Jerez-Elorrio-Asturias-Ponferrada-Jerez, estando un par de días en cada sitio. Al Muelle no le dejaban conducir. Supe porqué cuando en tiempos en los que yo hacía las veces de manager de los Rip KC, el Muelle se ofreció para llevar la furgoneta para un concierto en Alcázar de San Juan, y  nada más alquilarla, de camino a kerfo para recoger las cosas e iniciar el viaje, en la primera curva mandó un retrovisor al carajo. Se piñó con algo, no sé si una farola extrema u otra furgo aparcada en doble fila, el caso es que yo tampoco lo ví, ya que iba tan morao como él. A pesar de que nos hicimos amigos muy pronto, no supe que se llamaba Miguel Angel (se llama y apellida igual que Morfi Grey, cantante de la Banda Trapera del Río), hasta que se hizo con una cuenta de e-mail, a los 10 o 14 años después de nuestro primer encuentro. Es difícil de explicar, pero es que el Muelle es todo amor. El punki más entrañable más allá de Jerez de la Frontera.... y de cualquier frontera.
Además, toca la guitarra de puta maiden. En aquél concierto del Jimmy que citaba al principio, no hace mucho tiempo, coincidíamos el Capitán Entresijos y yo, que el Muelle tendría que ser reivindicado como el auténtico "guitar hero" del punk. Y lo que dice el Capi, es la biblia. No sé si es de darle tanto callo, o fue cuando tuvo aquel accidente en nosequé maquinaria del curro, que le aplastó la mano y le dejó los dedos más largos (hasta en eso es igual que un personaje de dibujos animados), pero es impresionante la destreza que se gasta en las interpretaciones a toda velocidad de clásicos infantiles, desde sintonías de dibujos animados hasta el cancionero de "Barrio Sésamo".
Hay un chascarrillo con los dos hermanos que creo que es entrañable. Muchas veces venían al barrio, sólo para vernos. No hacía falta que hubiera un festival o algún evento reseñable. Simplemente se pegaban la kilometrada para hacernos una visita, pasar un fin de semana, y compartir lo que hubiera que compartir, mocarral, o no. El caso es que quedamos a comer a kerfo de mi plas, el incomparable Franchu. Se había separado, por lo que andaba viviendo sólo y había invitado a mi padre a comer, así que nos apuntamos todos. Mi hermano tenía una guitarra jackson-de-heavy-con-venas-super-metal y un ampli Marshall. Ocasionalmente, se la encufaba y se ponía a hacer el Slayer, lo que hacía que alguno de sus vecinos se plantease seriamente cambiar de ciudad, o incluso de pais.
Ése día, y después de una demostración de riffs indescriptibles por parte de mi hermano,  el Muelle pilló la guitarra y se cantó "canción de amor a una militante de la falange". Mi padre flipaba. Lo que se pudo reír el hombre con ésa y otras perlas que fue desgranando en un pequeño recital improvisado para la familia.

Por lo general, si un roquerillo se pone a tocar la guitarra y hay otro roquerillo que es el batería del grupo del primer roquerillo, éste se busca la vida para hacer algo de percusión y acompañarle. El Rubio sin embargo, se dedicó a pasarle los petas a mi padre.
 Fue de las últimas veces que le vi reírse tanto, ya que al año siguiente falleció. El caso es que cuando cayó enfermo  también estaban los hermanos Muelle & Rubio conmigo. Es como una especie de magia que les hace aparecer cuando les necesitas, a las duras y a las maduras.

Recuerdo que la tarde de marras también estuvo Carmelo, amigo mío desde 1º de EGB. No les conocía, pero desde entonces, al igual que le pasó a toda mi cuadrilla de amigxs, se "hizo" de los Txuminos como cuando se hizo del Athletic cuando era chinorri.  Y es que tanto los hermanos, como el resto de los "Imberbes" punkies jerezaos, gozan de una especie de atracción que te engancha, te abraza y te cuida para los restos.

Al año siguiente de conocerles, y con los Txuminos Imberbes funcionando como grupo apenas unos meses, decidí organizarles un concierto en Vallekas. Creo que ése fue el tercer o cuarto concierto de su historia.

El antro donde organizamos el evento era una especie de tugurio frecuentado por supervivientes del caballo, rockeros bohemios y perdedores en general, y regentado por un personaje que se autodenominaba "el indio", y es que el prenda era clavao al mítico indio norteamericano conocido como "Jerónimo", con el pelo grasiento como si se lo hubiesen untado con manteca, halitosis de tabaco negro, dentadura completa pero amarillenta, como tirando al color mostaza, voz rota, y buena persona como no se puede ser más. Los 30 o 40 privilegiados que presentaron ése concierto nunca podrán olvidarlo. AL principio tocamos el grupo que significó mi desvirgue en el mundo del rock, "Los impresentables" (a los años rebautizados como "Lipotimia"), grupo infame liderado por el Pelos, uno de mis grandes amigos y protagonista de historias que dan como para hacer una serie más vasta que la del Harry Poter. Éramos malos de cojones, pero la gente no sé fue. Y es que, toda la peña era, como diría Pito, de "nuestro círculo íntimo". Nosotros quedamos muy contentos con el concierto. Conseguir terminar las canciones ya era todo un éxito, aunque yo desentonase todo el rato (algo que seguí haciendo hasta hace poco tiempo -hasta qu3e dejé de cantar, básicamente-) y teniendo en cuenta que era nuestro tercer o cuarto concierto, no estuvo mal.

Cuando salieron los Txuminos a tocar, no daba crédito. El Rubio aporreaba sin compasión el timbal aéreo y lo que él llamaba "el goliá" que no es otra cosa que el timbal grande que se coloca al lao del bombo. De vez en cuando tocaba la caja, pero el caso es que de ahí salía un "tum-pa-tumpa-tumpa" en bucle que era letal; entre tanto el Muelle destrozaba su guitarra Talmus de saldo sin compasión, y el Pito berreaba (con bastante gracia, como siempre) intentando seguir al Mamé, el bajista de entonces, que era el único que sabía tocar.  Hicieron "joselito" del Kiko Veneno, a todo trapo, "yo soy flip, yo soy flop" y otras tantas perlas, y nos lo pasamos fetén.  Ahí estábamos flipando toda la cuadrilla que a la postre, serían grandes amigos de los Txuminos, el propio Pelos, Paco May & Protozoo, Jesus & Halford -el impersonator del MetalGod, Rob Halford, de los Judas Priest, y quien hizo  hizo las gestiones con el Indio para que nos dejaran tocar en algún lao, sin hacer muchos malabares.

Casi todo su repertorio eran versiones, pero hechas a su rollo. Echaban unas cuantas de los Ramones, a las que le cambiaban la letra o las hacían como les venía en gana, y de la Polla Records.

 "Componer es un coñazo", me decía el Mamé, que era un tío muy majo con pintas de fundador de Microsoft.

El Indio vendió litros de birra y Kalimocho a espuertas, y cuando al día siguiente, ya por la tarde, fuimos a recoger el equipo, nos decía "Que conciertazo, Nunca había tenío tanta gente privando en el bar".

Desde aquel día y durante los siguientes 5 años (raro era el año que no vinieran a Vallekas, no ya solo a tocar (de hecho creo que no lo hicieron hasta que tocaron en el festival "Palomeras rock" de 2000 y poco) sino a pegarse una fiesta, se quedaban a dormir en la casa de mi madre, que realmente era la casa de mi abuela. Si venían mucha gente, dormíamos todos en el "Wagon". Una asociación juvenil donde teníamos un estudio de radio, organizábamos actos culturales, manis, carnavales y todo tipo de fregaos reivindicativos-fiesteros, entre ellos el propio Palomeras, junto con otros colectivos como el Kontracorriente.


Resultó que justo el  fin de semana  del concierto en el garito del Indio eran las fiestas del Pueblo de Vallekas, y como no podría ser de otra forma, tras en recital de infamia punk ejecutada ésa noche nos fuimos a tomarla a la caseta del Kontracorriente, que por si no lo sabéis, es el mejor chiringuito del mundo. A los de la comisión de espectáculos del Kontra (después de intentarlo hacer, sin éxito, en el comité del   "Palomeras rock" de ése año), les recomendé a un grupo que la montaban de puta madre cada vez que tocaban en el Hebe (la sala más mítica del barrio, y que funciona desde el año ochenta y poco hasta nuestros días), y que se hacían llamar "Ska-P".


Dejamos los instrumentos en "el Wagon" y para ir al Kontra, que estaba bastante lejos para ésas horas, nos acoplamos todos en el ford scort de José "el mechas", guitarrista de los "impresentables"  y una persona con el que te podías partir el ojete y echarte unos bailes durante horas y horas. ¿Os acordáis del chiste de "¿cómo meter a 4 elefantes en un seiscientos? - Dos adelante y dos atrás-" ?, pues si esta cuestión se transmitiese a como nos fuimos al Kontra sería  "¿cómo meter a 4 jevis y 5 punkis en un ford scort"? - 3 delante, 4 detrás.... y el Pito y el Roberto en el Maletero". Y así nos fuimos al Kontra, a culminar nuestro primer mocarral vallekano juntos.